escrito por E.

En Buenos Aires vivimos la experiencia de manera muy diferente, si para Mai era regresar a su ciudad natal, a sus orígenes, sus recuerdos y su gente, para mí ha sido algo totalmente diferente. En el primer contacto la ciudad ya impresiona. Su magnitud sorprende, especialmente para alguien como yo que nací y me crié en un pueblo de menos de 20.000 habitantes. La velocidad a la que se mueve, el tráfico y sobre todo la gente que pareciera que va corriendo a todas partes como si no hubiese un mañana. Esa sensación de frenesí total me sobrepasó.

Y a pesar de ello la ciudad no me es totalmente desconocida, su planificación, su arquitectura (hay muchísimos edificios de estilo francés) bien podría ser de una ciudad europea, pero lo que marca una gran diferencia es el abismo entre las diferentes clases sociales de la ciudad.

Estuvimos casi dos semanas en la ciudad en las que tuvimos cantidad de reuniones y reencuentros. Tanto la familia como todas las amistades de Mai nos trataron (y nos alimentaron) maravillosamente y nos hicieron de estupendos guías. Así conocí partes de la ciudad que es posible que se escapen a los ojos del turista común, como los paseos por la costa en tren, los parques en Anchorena junto al río, la localidad de Tigre… Comimos asado, compartimos cenas y aprendí mucho del país, de su realidad social y su situación política.

Aquí os dejo cuales son las cosas que me resultaron curiosas de BA:

1. La megacity: porque es inmensa, en ella viven más de 16 millones de personas y si bien la ciudad tiene una clara división que corresponde a la zona centro (Capital Federal) y la periferia (BA provincia), lo cierto que no existe entre ellas una división física clara y a los ojos de un foráneo se ve como una gigantesca mega-ciudad.

2. Avenida 9 de Julio: en Buenos Aires está la avenida más ancha del mucho, a pesar de que el Record Guiness lo ostenta el Eje Monumental (Brasilia, Brasil). Con sus 140 m de ancho y 20 carriles circulables, hace que tengas que cruzar la calle por tramos porque de a una no daría tiempo.

Avenida 9 de Julio (foto tomada de Google)

3. Las distancias: porque si quieres moverte caminando: ¡tomate tu tiempo! Con avenidas de más de 37 km (Av. Rivadavia) lo mejor es que te tomes un colectivo o que tengas una buenas piernas y tiempo para caminar.

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Avenida Rivadavia (foto tomada de Google)

4. La SUBE (sistema único de boleto electrónico): es la tarjeta con la que podrás recorrer la urbe de la manera más cómoda sin destrozar tus pies. Con esta tarjeta puedes usar trenes, colectivos y el subte (metro), además los gastos por trayecto son muy económicos, así que no hay excusa para no recorrer la ciudad.

5. Caminito en La Boca: que es posiblemente una de las calles más pintorescas de la ciudad, con sus conventillos, sus casitas pintadas de vivos colores y sus espectáculos de tango. Es un auténtico museo en plena calle lleno de obras y esculturas, aunque quizá está algo sobre-explotada turísticamente.


6. Las diferencias sociales:
lastimosamente es una realidad en el país. Lo mismo estás caminado por una de las zonas más bellas, prósperas y adineradas de la ciudad, como a unas cuadras de diferencia puedes encontrarte con villas de viviendas precarias, casas de chapa, sin suministros o alcantarillado. Ese abismo social me resultó muy chocante

7. La inflación: el valor de la moneda puede cambiar en cuestión de días, y puedes encontrarte con que el precio de las cosas aumentó de la noche a la mañana. Algo con lo que los argentinos han ido aprendiendo a lidiar a lo largo de los años.

8. La comida típica: estando en Argentina uno piensa automáticamente en el famoso asado. Pero resulta que la comida más característica de la ciudad es la pizza. Puedes encontrarte pizzerías en todas las esquinas. Nosotros estuvimos en El Cuartito, una famosa pizzería fundada en 1936. También nos recomendaron otras como Los Inmortales, Las Cuartetas, Güerrin.
9. El helado: no importa si es verano o invierno, se consume en cantidad. Sobre todo, de postre en quedadas con amigos para comer o cenar, pero cualquier ocasión es buena para disfrutar de un buen helado. Además la oferta es impresionante. ¡¡¡Delicioso!!!

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10. La cultura del mate: porque es que es algo más que cebar el mate. Es un acto social, se trata de compartir el momento con tus amigos, la familia o quizá unos desconocidos. Porque aquí el mate se comparte, es todo un ritual.

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