Querida (o no tanto) Buenos Aires:

Nos conocemos hace ya 28 años, quién nos lo iba a decir. ¡Cómo pasa el tiempo! Te escribo porque despertás en mí muchos sentimientos encontrados. De alguna manera busco entender lo que me pasa con vos.

Cuando te tengo lejos te pienso mucho. Te anhelo, incluso te extraño. Son esos momentos en los que me iría corriendo al aeropuerto y me subiría al primer avión que haya para volver a verte. 

Es normal que te extrañe. Vos fuiste testigo de una parte importante de mi vida. Me viste crecer, decir mis primeras palabras, pedirle a papá que me prepare puré, jugar con Marta, pedir una hermanita y hablar sola con el casete (sí, ¿te acordás? en esa época aún lo usábamos). También fuiste testigo de las largas caminatas para llegar al comedor en el Lincoln, de la complicidad con Ane, las milanesas que nos preparaba Zulma, los helados con Mamina en el barrio, de la gran amistad de E. Y tantas otras cosas…

Entonces pienso en todo esto y decido ir a visitarte, para encontrarnos y rememorar viejos tiempos. Pero cuando llego siempre me recibís gritando, malhumorada, olorosa y sucia. Te encuentro protestando por el gobierno (sea el que sea), los políticos, el dólar, la economía y la corrupción. La verdad, Buenos Aires, por momentos siento que me agotás y te mandaría a freír espárragos.

Pero soy demasiado consciente de cuánto te extraño cuando estás lejos. Y entonces vuelvo a salir a caminar por tus calles queriendo disfrutarte, queriendo revivir un poco de todos esos maravillosos recuerdos que tengo de vos. Pero aunque lo intento, no te encuentro. 

No quiero echarte la culpa de haber cambiado, seguramente la que cambió fui yo. Te veo con unos ojos diferentes y por primera vez me permito sentir lo que creo que en otras visitas me pasó también: no te entiendo ni un poquito. Yo hago muchos esfuerzos por quererte. Pero vos, nena, sos un poco imposible. 

Quisiera saber, ¿sos consciente de que estamos unidas indefectiblemente? ¿sabés que aunque queramos nunca vamos a poder olvidarnos y cortar nuestra relación para siempre? Hacer esto sería negar un vínculo que es irrompible. Sin embargo, creo que lo más sano sería darnos un tiempo, para poder aceptarnos como somos (para serte sincera, es especialmente para que yo te acepte como sos). Necesito un poco de aire fresco de campo, de naturaleza, de Patagonia. Cuando sienta ganas otra vez, te vengo a visitar ¿dale?

¡Hasta la próxima!

Maite

PD: Estoy cansada de hacer una lista de las cosas que quiero ver cuando nos encontremos y que no haga más que alargarse. A ver si la próxima vez que nos veamos me dejás hacer algo de esto.

cosas que hacer en Buenos Aires