Si has llegado hasta aquí es, probablemente, porque tienes ganas de saber quién se encuentra detrás de todo esto. Te contamos qué estudiamos, a qué nos dedicábamos antes de esto y alguna otra cosa más.

Erlantz (pe)

definitiva

Me llamo Erlantz, pero creo que casi nadie me llama por mi nombre, todos acaban encontrado algún apodo por el cual llamarme. Nací, crecí y viví en Bermeo (País Vasco) toda mi vida, exceptuando algo más de año y medio que me fui a vivir con Mai a un pueblo cercano.

Supongo que mi pasión por los viajes me viene desde pequeño, mi padre era marino y siempre estaba aquí o allá y nos mandaba postales desde las Cataratas del Niágara o Japón o algún otro lugar. Además, desde muy pequeño tuve un globo terráqueo junto a mi cama y un enorme mapa de Europa en la pared. Me encantaba descubrir en ellos dónde estaba tal o cual país, encontrar el río más largo o la cordillera más extensa. Creo que no se puede ser amante de los mapas sin que te guste viajar.

Si no hubiese elegido la cocina como mi profesión sería biólogo o zoólogo, aunque si me hubierais preguntado de pequeño os habría dicho que quería ser paleontólogo.

Además de la cocina mis pasiones son bailar (me defiendo en los bailes latinos, preferiblemente la salsa cubana -Maite os dirá que soy el mejor de la pista), la naturaleza (nada mejor que un paseo por algún lugar bonito), la astronomía (el placer de descubrir los secretos del cielo nocturno) y la más reciente, la fotografía.

Soy una persona curiosa, me encanta aprender de todo un poco o un mucho. Soy muy autodidacta. Muy ordenado en mi desorden. Me encanta dormir, aunque no sé por qué cuando estoy de viaje me despierto automáticamente a horas tempranas. Tengo una facilidad pasmosa para hacerlo, excepto en medios de transporte en los que nunca encuentro postura. Estoy todo el día de cachondeo, tanto que mi amuma (abuela) siempre me preguntaba a ver cuándo iba a criar formalidad. Soy exagerado por naturaleza, quizá la sangre andaluza por parte de madre, aunque no sé yo. Me cuesta socializar, aunque una vez roto el hielo…

¿Habéis tenido alguna vez esa sensación de que la vida os depara algo más, que esperáis algo más aparte de seguir los dogmas establecidos: estudia-busca un empleo-encuentra pareja-cásate-cómprate una casa? Yo siempre supe que algo más me esperaba, pero no fue hasta cruzarme en la vida con Mai, que me quedó claro cuál iba a ser mi camino.

Creo que, si lo dejas, en la vida todo fluye para bien. Ese universo conspirador que describía El Alquimista (Paulo Coelho) de alguna manera esta ahí y me ha hecho ser lo que soy hoy. Y por qué no decirlo… ¡siempre me hace encontrar aparcamiento!

Hasta ahora no he podido viajar tanto como me hubiese gustado. He hecho ya un par de viajes con la mochila en Panamá y Cuba, y algo de Europa. Pero lo mejor está por llegar…

Maite (pa)Quién soyfkfkifikfikf

Nací hace 27 años en la ciudad de Buenos Aires (Argentina). Viví allá los primeros 14 años de mi vida, hasta que en el 2002 mi familia decidió mudarse al País Vasco. Desde ese momento el País Vasco se convirtió en mi nuevo hogar.

Soy Licenciada en Biología y Educadora Ambiental, aunque las vueltas de la vida han hecho que los últimos dos años me haya dedicado a dar clases de inglés. 

Si tuviera que marcar fechas que marcaron mi vida irremediablemente tendría que poner varios puntos en rojo en el calendario. El primero sería en 2002, el día en el que tomé el avión hacia Bilbao, momento que marcó un antes y un después. El siguiente sería en septiembre de 2009, cuando tomé un tren en Hendaya que me llevaría a Parma. Fue en aquella estación de tren donde caí en la cuenta de que por primera vez en la vida estaría sola y lejos de la protección de mi familia durante un período largo de tiempo. Otro punto rojo más el día 5 de agosto de 2014, el día en el que junto con E. trazamos un plan para nuestra vida en conjunto. Y el último, el 15 de agosto de 2016. Catorce años después de haber tomado un avión desde Buenos Aires hasta el País Vasco emprendo, junto a mi compañero de vida, el mismo viaje en sentido contrario. Y emprendemos no sólo un viaje, sino una forma de entender la vida. 

Mi forma de ver el mundo es la que es en gran parte por haber vivido la mitad de mi vida en Argentina y la otra mitad aquí, en el País Vasco. Irme a vivir a Italia durante casi un año entero me hizo crecer a pasos agigantados, me hizo ser más independiente y especialmente plantó la semilla de lo que se ha convertido en el mayor vicio conocido: los viajes.  

Me encanta leer de forma compulsiva y me gusta escribir. Cuando era pequeña escribía poesía, mi ídolo era Becquer. En algún momento las rimas se esfumaron de mi cabeza y empecé a escribir otro tipo de textos. Me encanta tomar el té calentito. Y hace poco descubrí que el fuego en una chimenea es una buena razón para que haya inviernos. Bailo salsa porque es disfrute y liberación. Y porque cuando bailo salsa con E. es como si el mundo entero desapareciera. Soy adicta a las series, no tengo casi filtro, lo veo todo. La naturaleza me emociona. El planeta en el que vivimos es un espectáculo y me encanta presenciarlo. Los seres humanos también me emocionan. Cuántas veces lloro con las alegrías ajenas (con una historia de amor hermosa) y cuántas otras por una desgracia terrible (miles de personas muertas en el Mediterráneo escapando de situaciones conflictivas en sus países de origen). La música es poderosa, a veces aquella incluso en idiomas desconocidos puede hablarnos y decírnoslo todo. 

Si tuviera que elegir de entre todos los verbos, de entre toda esa enorme posibilidad de acciones, elegiría como preferidas a amar, soñar y viajar. Sin ningún orden concreto. Así, los tres a la misma altura, entremezclados, confundidos, fusionados, interconectados… son la fórmula secreta de mi felicidad. 

También escribo en otro blog, donde puedes leer sobre algunos de nuestros viajes y reflexiones previas.

pe y pa

Nos conocimos bailando salsa, poco después tuvimos una cita y desde ese día en adelante no nos separamos más. En nuestra primera cita no paramos de hablar de viajes. A pesar de lo que nos unió y nos llevó a conocernos mejor fue la salsa, los viajes estuvieron presentes entre nosotros desde el primer momento. Yo tenía planes de irme a viajar antes de conocerlo. Cuando E. entró en mi vida fue, como dice Cortázar, como un rayo que me atrevesó los huesos. Toda su persona me enamoraba. El mejor bailarín en la pista, cariñoso e inteligente, una persona curiosa con ganas de aprender cosas nuevas, generoso, amable, preocupado por el medio ambiente y la igualdad social. Todas esas cosas que jamás pensé que una misma persona podría contener. Y después venían los añadidos como que es cocinero profesional y le encanta mimarme con la comida (porque yo soy comilona profesional), que le gusta el deporte y siempre me anima a que yo haga cosas, que con él sale siempre todo lo mejor de mí. Pero había un pequeño problema. Ya no podía irme de viaje, estaba enamorada hasta la tibia y el peroné. Pero no podía dejar esos planes porque entonces sabía que quizá en el futuro le culparía a él por mi aburrimiento de la vida que llevásemos. Después de darle muchas vueltas, pensando que tendría que inevitablemente elegir entre él o mis planes de viaje, decidí que lo mejor sería preguntarle. 

Así es que un día nos encontramos, nos sentamos en una mesa en un bar y nos pasamos horas hablando o algo así. La escena era más bien yo lloraba a mares y él me escuchaba. Yo lloraba porque estaba segura de que me diría que estaba loca, que tenía un trueno en la cabeza que no era ni medio normal y que me fuese a la porra. Como siempre que le suelto alguna de mis ideas que necesitan asimilación, E. no dijo prácticamente nada ese día. Y yo, que soy impulsiva y apasionada, creí que nunca sucedería, que tenía que elegir.

El día 5 de agosto de 2014 todo cambió. Íbamos en el coche conversando, camino a la playa a tomar el sol y darnos un baño en el mar -como tantas otras veces en verano- cuando de repente E. me dice: “hoy mientras estaba limpiando cangrejos, me he dado cuenta de que quiero vivir contigo”. Esa frase fue la antesala para la planificación de lo que han sido los siguientes dos años de nuestra maravillosa vida. Me dijo que quería viajar conmigo, pero ambos pensábamos que antes de hacer algo así teníamos que irnos a vivir juntos, para ver cómo funcionaba la pareja. Pasado un tiempo de vivir juntos, si todo iba como esperábamos, empezaríamos a preparar el viaje. Y así fue.

Ahora, ya casi dos años después de ese maravilloso día de agosto tenemos la mayor parte de las cosas que llevaremos compradas, tenemos más o menos pensado qué hacer con las cosas que tenemos aquí, tenemos más o menos pensado qué haremos al llegar a destino y tenemos principalmente este espacio. Un espacio que es casi como si fuera nuestro primer hijo. Lo hemos ido creando juntos, pensando cada detalle, cada espacio, cada pequeña frase. Nos hemos volcado dedicándole muchas horas y sabiendo que tendremos que dedicarle muchísimas más a medida que vaya creciendo. Porque esperamos de él el mejor futuro posible. Este hijo nuestro nace con un sólo objetivo: no conocer límite alguno. 

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el blog

Elegir el nombre fue una de las cosas que más tiempo nos llevó. Queríamos que expresara demasiadas cosas juntas y nos costaba encontrar algo que lo resumiese. El mundo de pe a pa no sé si consiguió reunir todas las ilusiones, los sueños, las intenciones que queríamos plasmar en el nombre. Lo que sí junta es, por un lado trasmitir que queremos recorrer el mundo entero de punta a punta, o de pe a pa. Por otro lado, ese nombre nos hizo gracia: Erlantz Perez y Maite Paz. Pe y Pa. Así que también lo entendemos como el mundo visto desde nuestra perspectiva, visto desde nuestros ojos.

Creamos este espacio para, de alguna forma, estar más cerca de los nuestros. Pero también para poder devolver a la comunidad viajera aunque sea una pizca de todo lo que hemos recibido durante el proceso de preparación.

Empezamos con varias ideas pero con pocas certezas. Sabemos que a medida que vayamos recorriendo el camino, iremos cambiando probablemente. En principio queremos compartir nuestras experiencias con la gastronomía local, disfrutarla, transmitirla y presentar recetas interesantes que nos encontremos. Queremos relatar la vida de la gente allá donde vayamos. Y estamos seguros de que viviremos experiencias que nos hagan reflexionar. Queremos sacar fotos para ilustrar nuestros relatos, pero sobre todo para transmitir. Queremos conocer la naturaleza, aprender sobre sus especies y ecosistemas.

Dejaremos aquí algo de nosotros para que, a quien le interese, pueda utilizarlos. Dejaremos pinceladas del mundo a través de nuestros ojos. Para que puedan mirarlo, degustarlo, vivirlo, sentirlo…

Empezamos esta aventura con más preguntas que respuestas. Pero con toda la ilusión que cabe.

¡Que comience la función!