Queridos veintitodos, 

Los recibo en la ciudad de La Paz, Bolivia (para que se ubiquen un poco). Y llegan trayéndome un montón de cosas. Para empezar, aunque sé que es una barrera mental absurda, no puedo evitar sentirme apabullada por la cercanía a los treinta. Y hacerme la clase de preguntas que deberíamos hacernos siempre y no sólo por tener una edad. ¿Quién soy hoy? ¿Qué he hecho hasta ahora con mi tiempo de vida? ¿Quién quiero llegar a ser? ¿Qué estoy haciendo para poder conseguirlo?

Siento la incertidumbre recorrerme cuando pienso en lo que viene. Los últimos meses de este viaje, la vuelta a casa y el gran interrogante: y después de esto, ¿qué? Intento calmarme. Alguien muy sabio dijo que el camino se hace al andar. Y, después de todo, recuerdo a la Maite del 6 de octubre de 2016 (que andaba visitando la costa de Uruguay en ese momento) y no era la misma de hoy. Me pregunto quién seré dentro de un año. Sé que para conocer a esa Maite tengo que transitar todos estos días que nos separan. 

También creo que uno se traza su propio camino. Y quiero ser consciente de mis pasos sobre la vida. Aunque aún no sepa qué es exactamente lo que quiero para ustedes, veintitodos, estoy en un proceso de búsqueda intenso. Tengo la certeza de que encontraré el camino adecuado para mí. 

Tengo que agradecerles veintitodos porque esta nueva vuelta al sol comenzó de una manera preciosa. Fue un día simple, sin grandes pretensiones, en el que conseguí disfrutar de las cosas sencillas de la vida de una manera intensa. Comenzó con mensajes de la gente que más quiero, enviándome el cariño que sé que sienten por mí todos los días pero que en un día como hoy aprovechan para verbalizar. Continuó paseando por una nueva ciudad, disfrutando de los paisajes,

Veintitodos en La Paz

de su espíritu caótico, del teleférico, los colores,

Veintitodos en La Paz

un regalo delicioso,

Veintitodos en La Paz

y de la compañía de E. y de Cécile, quien nos ha adoptado en estos últimos días de viaje. 

Y, si hubo algo que se mantuvo constante todo el día, fue el disfrute por la comida. Comenzamos en el mercado Lanza, tomando un cacao con un sándwich de palta, tomate y queso. Después, disfrutamos de un almuerzo exquisito en Ciclik.

Veintitodos en La Paz

Llegamos aquí a través de Gustavo (¡gracias por este regalo de cumpleaños involuntario!), a quien conocimos en Santa Cruz de la Sierra, que recomendaba el lugar en su blog (puedes ver su guía para comer vegetariano y vegano en La Paz aquí). Y para terminar la guinda de la torta. Una cena gourmet, en un lugar precioso, con el mejor compañero de viaje y vida que podría tener (gracias por el intento de sorpresa =P).

Así que aunque no tengo ni la menor idea de lo que me van a traer, tengo que darles las gracias por haber comenzado de una forma tan genial, decirles que aunque me asustan un poco pienso enfrentarme a este miedo y pedirles que sientan conmigo que “the best is yet to come (lo mejor está aún por llegar).

Nos vemos durante los próximos 364 días. 

Un abrazo fuerte a ustedes que me han hecho llegar hasta aquí,

M.