La sorprendente Carretera Austral
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Ahora que ya hemos vuelto de este primer gran viaje en el mundo de pe a pa, la pregunta sobre cuál ha sido el lugar que más nos ha gustado es bastante frecuente. Siempre que nos la hacen E. y yo nos miramos.

Yo sé lo que él va a decir y él sabe lo que yo añadiré. Carretera Austral, responde él. Y Sierra de Rocha, ¿no?

Y aunque Sierra de Rocha ha marcado para siempre un antes y un después, debo admitir que sí hubo un lugar bello como ninguno, que nos dejó constantemente boquiabiertos y que nos gustó con locura, ésa fue la sorprendente Carretera Austral de Chile.

1. ¿Cuáles fueron las principales sorpresas que nos llevamos?

1. Para empezar, el hecho de que no estuviera dentro de nuestros planes. A pesar de que antes de comenzar el viaje habíamos leído bastante sobre a qué lugares nos apetecía ir, la Carretera Austral no había aparecido en ningún lado. O simplemente no había destacado.

2. Paisajes de una naturaleza increíblemente virgen y exuberante.

3. Gente con una calidez inimaginable.

2. ¿Cómo fue entonces que acabamos en la sorprendente Carretera Austral?

Apareció como una posibilidad entre charlas con viajeros. Al principio, cuando nos mencionaban esta zona, siempre nos quedábamos con pena porque no podríamos ir.

Después de la lesión en la rodilla y de las mil y una vueltas que dimos para planificar la visita de mis padres, comenzamos a plantearnos la posibilidad.

Así es que comenzamos a preguntar más a los viajeros que íbamos conociendo y todos nos hablaban maravillas del lugar. Lo único que nos faltaba era saber cómo llegar hasta allí. El acceso a la Carretera Austral desde el Sur es algo compleja.

Se puede llegar de dos formas:

  1. A través de una travesía de trekking, barco, trekking que dura varios días desde El Chaltén (Argentina) hasta la localidad de Bernardo O’Higgins (Chile).
  2. En un ferry que viaja durante dos días a lo largo de los fiordos hasta llegar a Caleta Tortel.

Hubo un momento en el que el tema económico nos hizo dudar sobre si continuar o no por este camino. La verdad es que se escapaba de nuestro presupuesto habitual. Pero decidimos darnos un capricho y nos compramos finalmente el billete para ir en ferry hasta Caleta Tortel.

En un principio, la Carretera Austral era el premio y el ferry era tan solo el medio para llegar. Pero, como poco a poco fuimos descubriendo, el viaje es el camino, no el destino. En ese viaje pudimos:

· navegar por los fiordos chilenos y sentirnos como en un sueño

Navegando por los fiordos hacia la sorprendente Carretera Austral

  • Caminar por las pasarelas de Puerto Edén, el lugar más aislado en el que hemos estado. Lugar al que únicamente llega un ferry por semana y que se encuentra a 14 horas de navegación del lugar más cercano que es Caleta Tortel (otro pueblito bastante pequeño) y casi dos días de navegación de Puerto Natales. Y esto es desde hace un par de años que tienen el ferry, porque anteriormente pasaba solamente una vez al mes un barco de la armada chilena para llevar provisiones.

Pasarelas de Puerto Edén en la sorprendente Carretera Austral

  • Festejar 3 años juntos comiendo aceitunas picantes e imitando la escena mítica de Titanic

Escena del Titanic antes de llegar a la sorprendente Carretera Austral

  • Conversar con Javi y Jose, dos santiaguinas que conocimos en Puerto Natales
  • Ir al puente de mando del ferry de enchufados y ver desde dentro cómo hacen las maniobras para entrar en puerto.

Llegando a Puerto Eden

3. Y llegamos a la sorprendente Carretera Austral

Ya te contamos en detalle cuáles fueron para nosotros los lugares más asombrosos de la Carretera Austral, por eso ahora no quiero aburrirte contándote cada uno de ellos.

Estuvimos recorriendo una parte de la Carretera Austral (porque no la pudimos recorrer al completo) durante 23 días. Puede parecer mucho y, sin embargo, todo el tiempo deseábamos poder alargar la estancia en cada uno de los puntos que paramos o incluso añadir unos cuantos más. Si no le dedicamos más tiempo fue porque teníamos una fecha límite (malditas fechas límite) en la que teníamos que estar en Santiago de Chile para poder tomar un vuelo que nos llevaría a la Isla de Pascua.

Recorrimos aproximadamente 900 kilómetros de un total de 1200 que tiene esta extensa carretera desde su punto más austral Bernardo O’Higgins hasta Puerto Montt. En esos 900 kilómetros nos encontramos con unos paisajes que no pararon de sorprendernos a cada instante.

Glaciares por todas partes. No hay manera de cansarte de verlos. Especialmente cuando sabes que es un privilegio presenciarlos y no se sabe cuánto tiempo más estarán ahí.

Glaciar Michimahuida. Sorprendente paisaje en la Carretera Austral

Lagos de colores imposibles de definir. Como el Lago Bertrand o el Lago General Carrera.

Colores del Lago Bertrand. Carretera Austral

Ríos caudalosos, ríos rápidos, ríos suaves, ríos en absolutamente todos los lugares. Abundante agua pura. La bebíamos de casi cualquier lugar sabiendo que nos encontraríamos con agua pura, limpia, y fresca. La mejor que hemos tomado en la vida. Y algo que no es fácil de encontrar en todos los lugares del mundo.

Lago General Carrera

Y mucho verde. Bosques de alerces milenarios. Bosques en los que parecía que en cualquier momento te ibas a encontrar con duendes y hadas (quizá incluso estaban por ahí y no llegamos a verlos). Flora que parecía más propia de climas tropicales que de estas latitudes, como las nalcas (Gunnera tinctoria). Y otra tan diminuta que había que acercarse mucho para poder distinguirla.

Bosques increíbles en la sorprendente Carretera Austral

Con esta naturaleza, este recorrido por el sur de Chile, nos dejó sorprendidos a cada instante.

4. La Carretera Austral y su gente

Si hay algo en lo que generalizo sin tener conflicto interno alguno es en la forma general de ser de las personas que son (o viven) en distintas latitudes. Me explico.

Creo firmemente en que existe una relación muy estrecha entre la cantidad de sol que hay en un lugar y la forma de ser de las personas que se encuentran ahí. Así, en el hemisferio norte, aquellos que se encuentran más al norte suelen ser más fríos, reservados y menos escandalosos. Y, al mismo tiempo, los del sur son más alegres y extrovertidos. Para nada pienso que todas las personas sean así, pero sí creo que hay un patrón.

Conclusión: yo afirmaba sin dudas que este patrón existe.

Pero, se dice por ahí que toda regla tiene una excepción. La gente en el sur de Chile, que vive en una zona extrema, poco comunicada, con pocas horas de luz al día (especialmente en invierno), mucha nieve, y en casi cualquier época del año nublado, es la gente más amable y cariñosa que nos hemos encontrado a lo largo del viaje.

Algunas de las experiencias que nos sucedieron fueron:

1. Estando en el camping de Juanito en Caleta Tortel, nos invitaron a pasar dentro de su hogar, a compartir comida y bebida. Nos llevaron de excursión a ver el cementerio del pueblo y la isla de los muertos a precio amigo porque sí.

2. El señor que nos llevaba en su camioneta y se desvió del camino porque no podíamos perdernos el color del lago Bertrand (y un rincón exquisito)

3. La familia que llevaba a su hija a la escuela y se desvió porque teníamos que sacarnos una foto con la cascada llamada el velo de la novia.

4. En el camping de la señora Anita, donde nos prestaron un colchón para que durmieramos dentro de su casa, porque fuera hacía frío. Y después, en los días siguientes nos invitaron a tomar once con ellos en repetidas ocasiones, con el pan casero que hacía la madre al volver de trabajar. Y también cocinaron para nosotros, porque querían enseñarnos la comida típica de la zona.

5. Y en La Junta después de haber pasado dos días en una cabaña descansando un poco, aquella señora que nos invitó a tomar el desayuno con ella y nos hizo probar su pan y sus mermeladas totalmente caseras.

Todas estas acciones son las que recuerdo con más cariño. Quizá no sea nada del otro mundo invitar a alguien a comer pan, pero la calidez del gesto, las ganas de estas personas de hacernos sentir cómodos y bienvenidos en su tierra, aún me emociona profundamente.

 

La sorprendente Carretera Austral es y será siempre uno de esos lugares que quedan grabados a fuego dentro de este primer gran viaje. Si hubiera que resumir de alguna manera, diría que es uno de los lugares más vírgenes que encontramos en el viaje, menos tocados por el hombre y, por ende, menos dañados y estropeados. Quizá es por eso también que se nos quedó incrustado en el corazón este trocito de Chile, que siempre que podemos rememoramos.

¿Has estado en esta zona? ¿Qué te pareció?

¿Hay algún lugar que tengas grabado en la memoria de esta forma?

¡Déjanos un comentario y cuéntanoslo!

Y si te ha gustado esta entrada y quieres conocer otros los lugares increíbles cerca de la Carretera Austral, entra aquí…

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